A Magazine about the Hudson Valley’s local economy, published by Hudson Valley Current.

LAS NACIONES UNIDAS LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE: Vida Submarina

Nuestra relación íntima con el agua

Vivimos en tiempos en los que debemos cuestionar nuestros actos, y ver cómo aportamos algo positivo a nuestro mundo. Son tiempos de grandes cambios que nos llaman a imaginar una realidad libre de desigualdad y todo lo que destruye la Tierra. 

Nuestra responsabilidad es centrarnos, conectarnos con lo que es significativo y despertar la curiosidad para encontrar nuevas posibilidades y soluciones. La Tierra ha sido violentada por largo tiempo, y lo sigue siendo debido a la actividad humana que no es sostenible. Cualquier cambio positivo en nuestro estilo de vida que sea en beneficio a ella no será olvidado—ni por la Tierra, ni por nuestras futuras generaciones—. 

Los océanos, su temperatura, composición química, corrientes y vida son el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar habitable, así nos lo explica la comunidad científica respaldada por las Naciones Unidas. Esto pone en evidencia que sin océanos saludables, no sobreviviremos. 

Para esta década, la UNO tiene como objetivo número 14, revertir la acidificación de los mares, debido al dióxido de carbono generado por las actividades humanas que están contaminando la vida marina a niveles alarmantes.

Cada vez que nuestra actividad emite más emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, y como resultado los océanos se calientan más porque absorben enormes cantidades de CO2 de la atmósfera. Los cambios de clima que causan inundaciones, tormentas y huracanes; o que intensifican los inviernos y amenazan los hábitats polares se debe al calentamiento oceánico.

El impacto de las emisiones de CO2 también afecta a los plancton, organismos microscópicos que viven en el fondo del océano y producen casi la mitad del oxígeno que respiramos. Porque los océanos se acidifican a medida que la temperatura de sus aguas aumentan, estos impulsores de nuestra vida terrestre, no pueden soportar tanto ácido y por eso la población de los plancton se ha ido disminuido en gran proporción.

De aquí al 2025, la UNO pretende prevenir y reducir significativamente la contaminación marina de todo tipo, en particular la producida por actividades realizadas en tierra, incluidos los detritos marinos y la polución por nutrientes.

Uno de estos gran contaminantes es el plástico. Nuestra dependencia del plástico es increíble. Ya sabemos cómo lo usamos, pero tal vez no hemos visto el costo comulativo que ha cobrado en el medio ambiente. Según las estadísticas de las UNO, por cada kilómetro cuadrado de océano hay un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos. 

Podemos decir tristemente que hay más plástico que vida mariana y que casi todos los pescados contienen partículas de plástico en sus cuerpos. Hemos visto también imágenes de cómo el plástico atora a las tortugas, a las focas y las aves que habitan las costas marinas. Podemos por lo menos dejar de comprar cosas con empaques de plástico; dejar de utilizar sorbetes para tomar jugos; o reemplazar el agua en botellas de plástico desechables con una que usamos rutinariamente. Estos actos preservan la vida o hasta le salvan la vida algún animal, en algunos casos.

Además, el agua potable es un recurso cada vez más escaso. Aproximadamente un 40 por ciento de la población mundial ya está viviendo los efectos adversos de una escasez que crecerá, según la ONU. La protección de nuestros derechos al agua potable son temas muy importantes porque las sequías y la falta de agua destierran a comunidades enteras de sus lugares de origen.  

Siembra un arbolito en defensa del agua. Un árbol almacena agua en sus raíces. Recarga los acuíferos y nutre la vegetación a su alrededor cuando es un bosque. Lo ecosistemas, la biodiversidad y las economías dependen del agua y de sus filtros, que son los árboles.

Gracias a la fotosíntesis de sus hojas, los árboles transpiran oxígeno y absorben CO2, reinvirtiendo una cadena de reacción desatada por los gases de invernadero: el calentamiento de la Tierra que altera los patrones de precipitación, y que crea fenómenos atmosféricos extremos que aumenta el nivel del mar. Por eso, sembrarlos y cuidarlos.

Quiero terminar con una apreciación al agua, elemento vital que nos nutre y nos da vida. Les invito a que hagamos todos una promesa de cuidarla, de no malgastarla de reconocer que nuestros cuerpos mismos contienen un 60 por ciento de ella. Porque tenemos una relación biológica y emocional con el agua tan íntima, podemos comprometernos a cuidarla en todos sus formas, sea en la raíz de un árbol, en los mares o en nuestras propias cocinas.  

Angélica Medaglia, traductora de textos clásicos del Budismo Tibetano al español e inglés y escritora independiente, es nacida en Colombia y vive en Woodstock.