A Magazine about the Hudson Valley’s local economy, published by Hudson Valley Current.

Las Naciones Unidas Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Paz, Justicia, e Instituciones Sólidas

No Podemos Dejar a Nadie Atrás.

Este es un tema muy difícil de abordar, ¿cómo dejamos a otros atrás?

Las Naciones Unidas tiene una idea de cómo las instituciones gubernamentales y otros grupos han dejado a millones de personas en el olvido, en peligro y en la pobreza crónica. 

Los conflictos, como las guerras que han causado que más de 70 millones de personas huyan desesperadamente de sus viviendas; o los 28.5 millones de niños en áreas afectadas por conflictos que no asisten a la escuela, es un ejemplo de cómo nos hemos quedado atrás en la complacencia. 

La inseguridad, como el asesinato de defensores de derechos humanos, del medio ambiente, de periodistas y sindicalistas en 47 países, nos ha dejado a todos atras en la resignación del miedo.

Las instituciones débiles, tales como las que no le proporcionan a cada uno de cuatro niños en el mundo con menos de 5 años una identidad legal nos ha dejado atrás en la desigualdad, porque esos niños no tienen acceso a los derechos de justicia y servicios sociales.

El acceso limitado a la justicia, reflejado en las instituciones de poder judicial y la policía más afectadas por la corrupción en el mundo; o los presos que son detenidos sin sentencias que constituyen un 31 por ciento de todos los presos en el mundo, son otros ejemplo de cómo nos hemos quedado atrás. 

Las Naciones Unidas no quiere descansar hasta que cambie este panorama. Se ha trazado el objetivo de promover sociedades justas pacíficas e inclusivas. Esta es su penúltima meta entre las 17 que tiene por alcanzar para el 2030. 

Es importante decir que cuando hablamos de problemas a nivel sociedad y mundial, estos parecen insuperables, porque estamos hablando de millones de personas, las cuales la mayoría, nunca hemos visto. Nos referimos a ellas en términos de estadísticas que las agencias mundiales, los gobiernos y entidades comunitarias han calculado y medido en términos del nivel de pobreza y peligro en el que viven. 

¿Cómo podemos conectarnos con sus historias, con su dolor, frustración, y con sus esperanzas? 

Sin sus historias es difícil potenciar nuestro sentido de compasión, acción y responsabilidad social. Pero todos tenemos bancos internos, con cuentas llenas de memorias de experiencias propias y de cosas que hemos visto y escuchado para crear un puente de acercamiento y conectarnos con estas personas y sus vidas. Propongo ampliar la vista y pensar que son nuestros padres o personas muy cercanas a nosotros las que estas cifras describen. 

Con esa mirada podríamos informarnos un poco sobre los problemas que vemos en el mundo y no desalentarnos. Al contrario, tal vez podríamos encontrar soluciones necesarias en nuestras vidas o para nuestras propias comunidades. Muchas investigaciones científicas concluyen que si nos preocupamos por el bienestar de otros y practicamos la bondad y la generosidad, naturalmente nos sentiremos felices. Por eso les invito a que estudien estos temas serios con una actitud de querer mandar algún pensamiento bondadoso a todas las personas que están padeciendo que no tienes paz ni justicia en sus regiones. 

Si están interesados en saber como la UNO esta trabajando para reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo; o para poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños; o para promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos,  u otros temas parecidos, les insto a que busquen en internet estas organizaciones: 

Los jóvenes informados son los que más claman un cambio y lo claman con frustración y en masa. Pienso que porque quieren un mundo mejor, no se resignan a dejar a una persona atras. Nos corresponde darles las mano. Sea como lo hagamos, es hora de darle la mano a un cambio mundial, local y personal para no dejar a nadie atrás.

Angélica Medaglia, traductora de textos clásicos del Budismo Tibetano al español e inglés y escritora independiente, es nacida en Colombia y vive en Woodstock.