A Magazine about the Hudson Valley’s local economy, published by Hudson Valley Current.

Las Naciones Unidas Los Objetivos de Desarrollo Sostenible Objetivo Tres: Salud y Bienestar

No minimicemos esta oportunidad.

Con todo lo que nos ha sucedido en estos últimos meses podemos ver que resolver los problemas de salud que enfrentamos requiere replantear lo fundamental: la cobertura de salud universal es un derecho humano. 

Las 17 metas sostenibles señaladas por las Naciones Unidas incluyen el garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades como el objetivo número tres que los Estados Unidos y 192 otras naciones se han comprometido a cumplir para el 2030. No vamos bien. La salud del mundo natural está en peligro y eso nos afecta. El maltrato de los animales para el consumo, las emisiones de gases de invernadero que causan el cambio climático y la deforestación nos afectan. 

Aquí en el Valle de Hudson, cuando hablamos de cómo será regresar a la normalidad después de la cuarentena, escucho una larga lista de deseos, que incluyen a nuestra naturaleza. 

Recientemente, la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, lo dijo muy claro a través de las ondas de Radio Kingston, durante el show, La Voz con Mariel Fiori, “Nuestro nuevo normal es protegernos a nosotros mismos… y no menos importante, tenemos que enfocarnos en nuestro medio ambiente. Esta es una oportunidad de cambiar nuestra sociedad tal como la conocemos, de nuevo, ser más creativos e innovadores en cuanto con nuestra tecnología,  enfocarnos en el cambio climático y enfocarnos en mejorar nuestro sistema de salud, y finalmente examinar las faltas que tienen que ver, cómo el coronavirus nos ha revelado que la red de seguridad creada para las personas de bajos ingresos, para inmigrantes e individuos indocumentados es inadecuada, desafortunadamente,” dijo. “Esta pandemia ha revelado tanta inequidad en nuestra sociedad y como sociedad debemos darle atención porque, aún aunque América es perfecto y excepcional, ha demostrado algunas brechas que deben ser corregidas.”

Ciertamente, esta crisis sanitaria nos presenta la oportunidad de ver que el riesgo más intensificado de la infección del virus lo viven las comunidades más vulnerables porque también son ellas las que surten al estado con trabajadores esenciales. Sin estos trabajadores muchas de las cadenas de producción que mantienen la economía y el bienestar social no funcionarían. La cadena alimentaria no funcionaría sin trabajadores inmigrantes y muchos de ellos son indocumentados. 

El cuidarnos, como dice la fiscal James, es algo que todavía está en peligro. Con más de 50,000 muertes por coronavirus en el país, se nos está urgiendo salir del confinamiento. Es como lo dijo la economista mexicana, Martha Tepepa, del Instituto Levy de Bard, el mes pasado en el mismo show de radio: “Esa negación de las cuarentenas es simplemente la negativa de los grandes empresarios a que sus trabajadores se queden en casa. Me pareciera a mi que es como decir que estos son daños colaterales. Está implícito que si la gente no se queda en casa, van a morir… pero sabes quienes no se van a morir, esos grandes empresarios. Porque ellos ponen el capital y se quedan en su casa. Los trabajadores son los que ponen el trabajo”.

Antes de la pandemia, la pobreza en el mundo había alcanzado su punto más bajo, según la ONU, pero aún no estábamos en camino de eliminar la pobreza para el 2030 y 400 millones de personas en el mundo no disponían de atención sanitaria básica. Es muy posible que esa cifra se haya incrementado con la pandemia. Sin una red de seguridad para las comunidades más vulnerables, ¿cómo podemos esperar progreso económico sin protección ambiental y pensar que menos de 7 millones de personas no van a morir por contaminación? ¿Cómo podemos esperar que esta pandemia se calme sin cobrar una cifra aterrorizante de vidas? Es como sentarnos en una silla que está rota y no esperar caernos. 

Si lo tomamos así, es posible que las naciones se reúnan y tomen acción colectiva para calmarla. A nivel local, Kingston y otras comunidades están tomando acción colectiva. Sigámoslo haciendo. 

El guía espiritual del monasterio budista tibetano en Woodstock, Karma Triyana Dharmachakra lo dijo así, recientemente:

“Si tuviéramos un conocimiento profundo de la interdependencia tal vez el coronavirus no se hubiera propagado vastamente por el mundo,” dijo el Karmapa, Ogyen Trinley Dorje. “Pero, de manera natural, tenemos un aferramiento al ego muy sólido. Pensamos que cada familia, o cada comunidad o cada país son distintos y separados; y nos preocupamos únicamente por las cosas que nos afectan y no tomamos otras cosas en serio. Sin embargo, cada aliento que tomamos nos conecta a todos.” 


Angélica Medaglia, traductora de textos clásicos del Budismo Tibetano al español e inglés y escritora independiente, es nacida en Colombia y vive en Woodstock.