A Magazine about the Hudson Valley’s local economy, published by Hudson Valley Current.

Las Naciones Unidas Los Objetivos de Desarrollo Sostenible Objetivo Seis: Agua Limpia y Saneamiento

Las naciones tienen que entender que cuidar de los demás, es cuidar de uno mismo.

Si algo nos ha enseñado la pandemia que nos azota en estos momentos, es la forma en que todos contamos.

La epidemia del coronavirus ha expuesto la dependencia que tenemos el uno del otro. Si yo no me quedo en la casa durante la cuarentena, existe una gran posibilidad de contagiarme y de que contagie a otros porque Nueva York, donde vivo, tiene una gran cantidad registrada de los casos infectados conocidos en el país, (con más de casi 7.200 casos registrados en un día). A nivel local, creo que esta pandemia nos ha impulsado a valorar nuestras comunidades y a preocuparnos y cuidar de nuestros vecinos.

Quisiera decir lo mismo de la comunidad internacional y los gobiernos mundiales—quien hasta el momento no se han unido para tratar esta situación más allá de sus fronteras. Esto me parece fundamental porque lo cierto es que esta crisis de salud es global y los desafíos que muchos países enfrentan son mucho más grandes que los nuestros.

¿Cómo le pedimos a todo el mundo que se lave las manos, si una en tres personas en el mundo no tienen acceso a agua potable? Según la Organización Mundial de Salud, las desigualdades en el acceso al agua, el saneamiento y la higiene revelan que más de la mitad de población del mundo no tiene acceso a servicios seguros de saneamiento.

Necesitamos acceso a agua potable para tomar líquidos calientes y lavarnos las manos muchas veces a diario. Esto es es algo esencial para prevenir la propagación del COVID-19. Pero según los datos recopilados por las Naciones Unidas, aproximadamente, 4.2 billones de personas—más de la mitad de la población mundial—carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas. A diario miles de personas mueren por enfermedades que pueden ser prevenidas si tuvieran agua potable y servicios de saneamiento adecuados. Por no tenerlas, 432,000 personas mueren de por diarrea cada año y casi 1,000 niños mueren diariamente por enfermedades diarreicas que tienen que ver con la falta de servicios de saneamiento adecuados.

La UNO debe cumplir con su compromiso para el 2030, de ayudar a estas comunidades lograr el objetivo de proveer a sus residentes agua limpia y acceso a saneamientos adecuados como inodoros. Pero ante la creciente crisis del COVID-19, me temo que no podrá lograrlo sin el respaldo consagrado de toda comunidad internacional.

El informe de la Organización Mundial de Salud (Progresos en materia de agua potable, saneamiento e higiene: Atención especial a las desigualdades, 2000-2017) “revela que 1.800 millones de personas han obtenido acceso a los servicios básicos de agua potable desde el año 2000, pero existen grandes desigualdades en la accesibilidad, disponibilidad y calidad de estos servicios”.

Si la situación es así, ¿qué chances tienen las personas más vulnerables en el mundo de prevenir el contagio del coronavirus?

En marzo, la ONU le pidió a las naciones donantes $2 mil billones para ayudar a 53 naciones a combatir la epidemia. Si los recibe, proporcionará ayuda en la entrega equipos de laboratorio esenciales para detectar el virus y suministros médicos para tratar a las personas; en la instalación de estaciones de lavado de manos en campamentos y asentamientos; en el lanzamientos de campañas de información pública sobre cómo protegerse y proteger a otros del virus; y en el establecimiento de brigadas aéreas y centros en África, Asia y América Latina para trasladar a los trabajadores humanitarios y suministros a donde más se necesitan.

“COVID-19 está amenazando a toda la humanidad, por lo que toda la humanidad debe defenderse. Las respuestas individuales de los países no serán suficientes,” dijo el Secretario General António Guterres cuando pidió este compromiso de parte de las naciones donantes.

Si los gobiernos quieren actuar de forma que les sirva sus intereses propios, deben unirse para combatir esta pandemia. Si piensan en el beneficio de sus ciudadanos y de otros, deben unirse para combatir esta pandemia. Si no quieren que sus economías se debiliten deben unirse para combatir esta pandemia. Si no quieren poner en riesgo todo el progreso humanitario que se a hecho hasta ahora en materia de agua potable y servicios de saneamiento para todos deben unirse para combatir esta pandemia.

Cuidar de los demás, es cuidar de uno mismo. Ojalá las naciones lo entiendan. Por lo menos a nivel personal, ya lo estamos comprendiendo. Si quieres ofrecer 10.000 tabletas para purificar el agua a una comunidad que lo necesite, puedes hacerlos por $48 atraves de market.unicefusa.org.


Angélica Medaglia, traductora de textos clásicos del Budismo Tibetano al español e inglés y escritora independiente, es nacida en Colombia y vive en Woodstock.